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Impacto en Oriente Medio de la Segunda Revolución Egipcia

Impacto en Oriente Medio de la Segunda Revolución Egipcia

Una lección que todos los “islamistas”, desde Túnez a Líbano, deberán tener en cuenta

Por: Alberto Pérez Moreno (Atenea Digital)


Los acontecimientos vividos en Egipto inducen a reflexionar sobre las repercusiones actuales y futuras en todo Oriente Medio. Una región que se ha visto sacudida por la continuidad del conflicto sirio y la paralización de Palestina, el estancamiento político de Iraq o la fragilidad de Líbano, y todo ello con el telón de fondo de la pugna suní-chií.

Es verdad que la caída del gobierno liderado por Mursi la ha provocado una combinación de golpe de estado militar y el rechazo de una amplia coalición de jóvenes, elites laicas, coptos e incluso salafistas de Al Nur, pero sobre todo se ha debido al fracaso del islamismo político de los Hermanos Musulmanes, tras un año en el gobierno. El sectarismo partidista, la ineptitud de la gestión económica y la nula capacidad para conseguir coaliciones y consenso es una lección que todos los islamistas, desde Túnez a Líbano, deberán tener en cuenta.

Impacto en Oriente Medio de la Segunda Revolución Egipcia

La continuación de las concentraciones de los jóvenes del movimiento Tamarod en la plaza Tahrir, y de los islamistas en el entorno de la mezquita Rabaa Al-Adawiya, muestran que se mantiene la polarización de la población egipcia en dos posturas antagónicas, aparentemente irreconciliables, de entender la religión y su inmersión en la política. El temor es que se acentúe la lucha ideológica entre moderados y radicales en toda la región o, lo que es peor, que los islamistas, que ya desconfían de la democracia como un producto occidental, opten por la violencia para hacerse con el poder.

No hay que olvidar el liderazgo de Egipto en el mundo árabe por su importancia geoestratégica -Canal de Suez y Sinaí-, ser el país más poblado y tener el ejército más numeroso, unido también a una notable influencia cultural e ideológica por instituciones como la universidad al-Ahzar, y movimientos como el islamismo político de los Hermanos Musulmanes o el panarabismo de Nasser. De ahí qué, si bien Egipto últimamente ha perdido, en gran parte, su capacidad de liderazgo al estar envuelto en una crisis social y gran debilidad económica, todavía sigue teniendo relevancia en Oriente Medio y Norte de África todo cuanto allí ocurre,

Apoyo de las monarquías del Golfo

Son muchos los lazos que unen a los estados del Golfo con Egipto: inversiones, formación de sus cuadros y emigrantes pero, sobre todo, ven en El Cairo al aliado que puede apoyarles con su fuerza militar, como ya ocurrió en la invasión de Kuwait en 1991.

No es de extrañar, por tanto, que las monarquías del Golfo, que con la excepción de Qatar, habían visto con temor las aproximaciones entre Irán y Egipto, materializadas en las visitas de Ahmadinejad a El Cairo y Mursi a Teherán, hayan sido las primeras en sentir alivio por la caída de una deriva islamista que amenazaba su propia legitimidad monárquica y la estabilidad regional.

Impacto en Oriente Medio de la Segunda Revolución EgipciaLa reacción de las monarquías ha sido respaldar con una importante ayuda financiera al nuevo gobierno de Hazem al-Beblaui. Los 12.000 millones de dólares aportados por Arabia Saudí, Kuwait y EAU en forma de depósitos, préstamos sin intereses, ayuda y petróleo no resuelven los problemas estructurales del déficit económico egipcio, que han llevado la deuda externa a alcanzar un 85% del PIB, y reducido las reservas en divisas a 14.900 millones de dólares, pero sí servirán para apuntalar durante unos meses la delicada situación económica.

Además, Arabia Saudí, como miembro del G-20, también puede contribuir -probablemente apoyada por EEUU- a que el FMI conceda el crédito por valor de 4.800 millones de dólares que Egipto ha venido gestionando sin éxito en los últimos meses.

Israel confiado, pero con la incógnita de Hamás

Israel, que conoce y valora al general Abdel-Fattah el-Sissi, confía que Egipto salvaguarde el tratado de paz y mantenga la coordinación en temas de seguridad, aunque lo incierto de la evolución de los acontecimientos les mantiene expectantes. De momento, las primeras repercusiones han sido ataques de radicales basados en el Sinaí.

La incógnita es cómo reaccionará Hamás ante la probable pérdida de apoyo por parte de Egipto, y probablemente de Qatar. ¿Mantendrá el alto el fuego? La destrucción por fuerzas egipcias de más de 250 túneles en la zona de Rafah creará dificultades en Gaza y puede impulsarle a volver a buscar el apoyo de un Irán que también ve en peligro el acceso al Canal de Suez, conseguido con Mursi tras 30 años cerrado y que les ha permitido facilitar el apoyo a Siria.

Un revés para Turquía y Qatar

Turquía ha condenado abiertamente el derrocamiento de Mursi. Pero, curiosamente, Erdogan, que ha sufrido recientemente fuertes protestas populares por el parque Gezi, y al igual que la Hermandad, las ha achacado a una conspiración antidemocrática, se ha permitido señalar un paralelismo entre el golpe de estado turco de 1997 y lo ocurrido en Egipto. Lo que no es seguro es que el partido Libertad y Justicia egipcio aprenda la lección y se reforme sin recurrir a la violencia, cosa que sí hizo el AKP turco.

Qatar, con su pragmatismo y política exterior agresiva, es un caso aparte dentro del Golfo. Qatar dio un fuerte apoyo financiero y diplomático al Gobierno de Mursi, al igual que antes lo hizo con Túnez, Libia y Gaza. No obstante, el ascenso del jeque Tamin bin Hamad al-Thani al poder indica un cambio de rumbo en su política independiente que contribuirá a limar sus diferencias con Arabia Saudí.

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Mirando al futuro

No está clara la incidencia que puedan tener los acontecimientos en Egipto en el estancado conflicto sirio, pero de momento han dado un respiro a Assad que ha celebrado la "caída del islamismo" y aumentado las dudas sobre el apoyo a unos rebeldes enzarzados en enfrentamientos entre Al Qaeda y resto de las facciones.

Tal vez la principal lección para propios y extraños de la 2ª revolución egipcia del siglo XXI, es la dificultad de traducir los ideales religiosos del islam a la práctica política, máxime cuando los propios islamistas no se ponen de acuerdo hasta donde llegar en la reislamización. El temor es que la Hermandad y los grupos afines que tuvieron, un papel positivo en la primavera árabe, al perder el poder, la conviertan en un invierno islamista de funestas consecuencias en todo Oriente Medio.

| 27/07/2013